Actividad física como factor protector de la salud
Manuel Ramírez-Zea, M.D., Ph.D. en fisiología del ejercicio
Instituto de Nutrición de Centro América y Panamá – INCAP
Elaborado para el Ministerio de Salud de Chile
2007 – Parte I
Introducción
Desde mucho tiempo atrás se han relacionado
los hábitos alimentarios y la actividad física a la salud. En 480 A.C.,
Hipócrates escribió: “Una salud positiva requiere conocimientos sobre la
constitución primaria del hombre (genética) y los poderes de diversas comidas, tanto
naturales como las producidas por la habilidad humana (alimentos procesados).
Pero el sólo comer no es suficiente para la salud. También se debe practicar
ejercicio, y adquirir conocimientos acerca de sus efectos. La combinación de
estas dos cosas constituye un régimen adecuado cuando se pone debida atención a
la estación del año, los cambios de los vientos, la edad del individuo y la
situación en el hogar. Si hay alguna deficiencia en la comida o en el
ejercicio, el cuerpo se enfermará”1.
Existe
evidencia convincente que la actividad física regular (factor protector) reduce
el riesgo de padecer varias enfermedades crónicas no transmisibles, como la
enfermedad coronaria, diabetes mellitus, osteoporosis, hipertensión arterial y
cáncer de colon, de acuerdo al reporte de expertos de OMS Dieta, nutrición y
la prevención de enfermedades crónicas publicado en 20032. De la misma
manera, se tiene evidencia convincente que el sedentarismo (factor causal)
aumenta el riesgo de padecer las enfermedades mencionadas.
En 1990, las cinco enfermedades con mayor
carga de enfermedad en el mundo, de acuerdo al indicador años de vida
ajustados por discapacidad (DALYs) fueron, en orden descendente: infección
respiratoria baja, enfermedades diarreicas, enfermedades perinatales, depresión
mayor y enfermedad coronaria del corazón (ver cuadro 1). Para el año 2020 se ha
proyectado que las cinco enfermedades que producirán la mayor carga de
enfermedad o lesión serán, en orden descendente, la enfermedad coronaria del
corazón, depresión mayor, accidentes de tránsito, accidente cerebrovascular y
enfermedad pulmonar obstructiva crónica.3 El sedentarismo y la baja aptitud
física están directa o indirectamente asociados a todos estos problemas de
salud. En el caso de América Latina, Chile es uno de los países con mayor
prevalencia reportada de sedentarismo. Estudios recientes en Santiago han
demostrado que 20% de niños y niñas ven más de 3 horas diarias de televisión;
58% de hombres y 80% de mujeres hacen menos de 30 minutos de ejercicio a la
semana; y en Valparaíso, más del 90% de mujeres eran inactivas en su tiempo
libre4.
¿Qué significa actividad física?
Es importante tener claro varios términos que se utilizan en la
promoción de la actividad física5
•
Actividad física es cualquier movimiento del cuerpo producido por contracciones
musculares que aumenta el gasto de energía significativamente.
•
Ejercicio es la actividad física planeada, estructurada y repetitiva que se
hace con la intención de mejorar o mantener la condición física o la salud. El
ejercicio es parte de la actividad física diaria que una persona puede hacer.
•
Deporte es el
ejercicio físico que se hace por diversión y generalmente implica competición.
·
Aptitud o condición física es una serie de atributos (resistencia cardio-respiratoria, fuerza
y resistencia muscular, velocidad, flexibilidad, agilidad, balance, tiempo de
reacción y composición corporal) que una persona tiene y que le permiten tener
la habilidad de hacer determinadas actividades físicas. Tener una buena
condición física (estar en forma o en buen estado físico) puede
referirse desde tener la habilidad de hacer suficiente actividad física para
mantener la salud hasta llegar a ser un atleta olímpico. De los nueve
componentes de la aptitud física, los que tienen una mayor relación con la
salud son la resistencia cardiovascular, la fuerza y resistencia muscular y la
composición corporal. Con la edad, también se hace importante mantener un buen
balance y tiempo de reacción, para evitar caídas o reducir la posibilidad de
lesionarse seriamente si ocurre una. Estos son los componentes que deben
ejercitarse para que las personas se mantengan sanas a lo largo de su vida.
• Nivel de actividad física es la cantidad de energía que se gasta durante el día haciendo
actividad física. Existe un nivel de actividad físico mínimo para mantener una
salud adecuada como veremos más adelante.
- Sedentario o sedentarismo (inactividad física) son términos que se utilizan para indicar actividades que no demandan un gasto de energía significativo o para referirse a personas que no hacen actividad física.
¿Cuáles son los beneficios de la actividad física regular?
A continuación se listan extensamente los beneficios de mantenerse
activo6. Estos son los incentivos que pueden utilizarse para motivar a las
personas y adecuarlos a cada una. Los beneficios de la actividad física se
inician desde que los pacientes deciden empezar a moverse un poco más cada día.
La mayoría de todos estos beneficios para la salud pueden obtenerse con
actividades de intensidad moderada (no se necesitan hacer ejercicios
extenuantes).
Beneficios fisiológicos
Reduce el riesgo de desarrollar
enfermedad coronaria, diabetes mellitus tipo 2, presión alta y cáncer de colon
en 30 a 50%.
Ayuda a alcanzar y mantener un peso saludable
Ayuda a formar y mantener huesos, músculos y
articulaciones sanas
Ayuda a personas mayores a estar
más fuertes y tener mejor movilidad, previniendo el riesgo de caídas
Ayuda a controlar la presión alta, la
tolerancia a la glucosa y el colesterol elevado
Mejora el tránsito intestinal
Beneficios psicológicos
Reduce la sensación de depresión y ansiedad
Facilita que la persona pueda relajarse
Mejora la calidad del sueño
Aumenta la auto-estima y el bienestar general
Reduce el estrés
Mejora la auto-imagen y auto-estima
Beneficios en el trabajo o nivel laboral
Aumenta la productividad
Disminuye el ausentismo
Disminuye la rotación de personal
Disminuye los costos médicos
Mejora el desempeño laboral
Beneficios específicos para la mujer
Disminuye el riesgo de cáncer de mama y útero
Disminuye el riesgo de osteoporosis, caídas y
fracturas
Reduce síntomas asociados al ciclo menstrual
Durante el embarazo, previene la
ganancia de peso excesivo, dolor de espalda y la diabetes gestacional
El parto puede ser más corto y la
recuperación más acelerada
Mantiene la calidad de la leche materna
Reduce o mejora la incontinencia urinaria postnatal
Beneficios en niños, niñas y
adolescentes
Disminuye el ausentismo
Aumenta el desempeño académico
Mejora las relaciones con los compañeros
Aumenta el sentido de responsabilidad
Disminuye la delincuencia y reincidencia
Disminuye el uso de drogas
Disminuye comportamientos antisociales
Disminuye frecuencia de embarazos no deseados
Aumenta el crecimiento lineal de niños en
tratamiento por desnutrición severa
Beneficios específicos de
los ejercicios de pesas o para aumentar la fuerza muscular
Desarrolla y mantiene la resistencia y fuerza
muscular
Aumenta la masa ósea y reduce el riesgo de
osteoporosis
Mejora la condición cardio-respiratoria
Reduce la masa grasa
Mejora la coordinación, tiempo de reacción y
la postura, lo que reduce el riesgo de caídas y problemas de la columna
Reduce la presión arterial
Mejora la tolerancia a la glucosa y el perfil
lipídico
A continuación se listan los cambios que se producen con una sola
sesión de ejercicio de 60 minutos a una intensidad moderada a fuerte (50-80%
del consumo máximo de oxígeno)7:
Disminuye los triglicéridos en sangre en
3-15% hasta por 48 horas
Aumenta el colesterol HDL en sangre en 4-43%
hasta por 48 horas
Disminuye la presión sistólica (hasta 18-20
mm Hg en hipertensos leves) por 12-16 horas
Disminuye la presión diastólica (hasta 7-9 mm
Hg en hipertensos leves) por 12-16 horas
Disminuye la glucosa sanguínea (20-40 mg/dL)
por 48-72 horas
¿Cuándo se comienzan a ver los beneficios o efectos de aumentar la
actividad física?
Varios de los beneficios
psicológicos de la actividad física pueden comenzar desde el primer día que el
paciente decida aumentar su actividad física. Los beneficios fisiológicos y de
otros tipos (ver sección anterior sobre beneficios) pueden tomar al menos 4 a 6
semanas en empezar a verse los resultados. Las personas completamente sedentarias
son las que verán mayores beneficios y quizá más rápidamente. Es importante
hacer ver a la persona que los beneficios de la actividad física se mantendrán
mientras se siga un estilo de vida activo. Los efectos desaparecerán a los
pocos días de dejar de hacer ejercicio. Por eso es importante buscar junto la
manera de divertirse y gozarse su nueva vida activa, para llegar al punto de
que no le cueste sino que le haga falta hacer ejercicio.
Relación de la actividad física con la prevención y control de
diferentes enfermedades
Actividad física y desnutrición
La desnutrición aguda, aún en
grado leve, puede limitar las actividades discrecionales que demandan cierto
grado de esfuerzo físico. En el caso de niños, esto puede interferir con la
exploración de su entorno y con las interacciones con otros niños y adultos. Se
ha reportado que niños pre-escolares con desnutrición leve pasan más tiempo del
día realizando actividades livianas y menos tiempo en actividades fuertes, al
compararlos con niños sanos.8 El Dr. Spurr también demostró que niños y niñas
en edad escolar marginalmente desnutridos mostraron un nivel de actividad
física y gasto energético diario inferior a niños bien nutridos, cuando se
encontraban en un ambiente libre que propiciaba la actividad física (campamento
de verano).9 Finalmente, en campesinos adultos con ocupaciones físicamente
demandantes en una población pobre también se demostró que cuando se les daba
un suplemento diario de energía, proteína y micronutrientes, el tiempo que
tardaban de caminar de casa al trabajo y, en mayor proporción, el tiempo de
caminar del trabajo a casa al finalizar la jornada laboral, era menor comparado
con un grupo de sujetos no suplementados.10
La mejoría del estado nutricional puede revertir estos efectos
indeseables. Una dieta adecuada y la actividad física son fundamentales para un
crecimiento lineal adecuado. En niños con desnutrición severa incluso se
demostró que la ganancia en talla fue mayor cuando se incluía un programa
regular de actividad física dentro del protocolo de tratamiento.11
También se ha demostrado que la deficiencia de algunos
micronutrientes específicos
reduce la actividad física
espontánea, particularmente la deficiencia de hierro y zinc. Estudios en México
y Guatemala han mostrado que la suplementación con múltiples micronutrientes
tienen un efecto positivo en el nivel de actividad física de niños
pre-escolares12 13.
Actividad física y obesidad
La actividad física practicada en
forma regular reduce el riesgo de tener obesidad y el acumulo de grasa a nivel
abdominal, en niños y adultos. La vida sedentaria, por el contrario, favorece
la ganancia de peso perjudicial2. El ejercicio es menos eficaz en el
tratamiento de la obesidad en sí que el hacer dieta, dado que es difícil crear
un balance energético negativo únicamente con ejercicio. Sin embargo, los
efectos del ejercicio en el perfil metabólico del obeso tienen la misma o mayor
importancia que la reducción del peso corporal (ver más adelante).
El gasto energético diario puede
dividirse en tres componentes en una persona sedentaria: el metabolismo basal,
es decir, la energía necesaria para el mantenimiento de los tejidos y funciones
corporales esenciales (alrededor del 60%); termogénesis por los alimentos
. La termogénesis por actividad
es el único componente del gasto energético diario que puede ser modificado a
voluntad de la persona. Para contribuir a la reducción del peso corporal en una
persona con sobrepeso, se debe motivar a la persona en que aumente la termogénesis
por actividad a través del ejercicio, así como incentivándole a que se mueve
más durante todo el día.
Actividad física y osteoporosis
Mientras más activa fue una
persona a lo largo de su vida, particularmente durante la pubertad, mayor
densidad ósea logra alcanzar en la tercera edad. El umbral de fractura de
huesos largos se alcanza prematuramente en aquella personas, mujeres
particularmente, que no alcanzaron un pico máximo de masa ósea muy alto durante
la adolescencia y tienen una reducción acelerada después de la menopausia por
la pérdida de producción de estrógenos y la inactividad física. Esta
combinación de eventos puede causar que se produzca osteoporosis y se alcance
el umbral de fractura antes de los 60 años de edad. En el hombre, generalmente
el pico máximo de masa ósea que se logra es mayor que el de la mujer y la
pérdida de masa ósea en la vejez es menos pronunciada, aunque puede ser
acelerada si se mantiene una vida inactiva. Sin embargo, aún en condiciones
adversas comunes, el umbral de fractura se alcanza en el hombre después de los
75 años de edad15.
Personas sedentarias pueden aumentar la fuerza ósea, que es el
resultado de la densidad mineral ósea (cantidad) y la microarquitectura
(calidad), es decir, la organización geométrica de trabéculas, matriz y
colágeno. Ambos componentes de la fuerza ósea son afectados por las fuerzas o
cargas mecánicas provocadas por el ejercicio, aunque los efectos son a largo
plazo, generalmente después de 9 meses. Estos ejercicios deben ser dinámicos,
intermitentes, frecuentes y de suficiente magnitud como para sobrepasar un
umbral de tensión dentro del hueso que logre desencadenar una respuesta
osteogénica (formadora de hueso). Por lo mismo, no todos los ejercicios tienen
el mismo efecto en los huesos. Los ejercicios más efectivos son aquellos en que
se soporta y desplaza el peso corporal (fuerza de la gravedad) y los que
producen contracciones musculares fuertes e intermitentes. La natación y el
ciclismo son menos efectivos para aumentar la fuerza de los huesos, por
ejemplo, que una caminata rápida, trotar o levantar pesas. En personas que ya
tienen osteoporosis, el papel de la actividad física es indirecto, ya que es a
través de aumentar el tono y la fuerza muscular, el equilibrio, la coordinación
y el tiempo de reacción, como reduce el riesgo de caídas y por lo mismo, el
riesgo de fracturas16.
Es muy importante tener en cuenta
que el ejercicio regular coadyuva, no reemplaza, a un consumo adecuado de
calcio y otros nutrientes, y a una buena función endócrina (o al tratamiento de
reemplazo hormonal) para la prevención de la osteoporosis17.
Actividad física y enfermedades cardiovasculares
Existe suficiente evidencia en la
literatura científica para considerar al sedentarismo como un factor de riesgo
mayor e independiente de enfermedad coronaria del corazón. El riesgo de
desarrollar enfermedad coronariana se duplica en personas sedentarias. Además,
personas sedentarias tienen de 35 a 50% mayor riesgo de tener presión arterial y
colesterol en sangra altos. Sin embargo, en una persona sedentaria, hasta 35%
del exceso de riesgo de enfermedad cardiovascular puede ser eliminado si
aumenta su nivel de actividad física. Y si la persona, además de aumentar su
nivel de actividad física, hace suficiente ejercicio, tanto en cantidad como en
intensidad, como para mejorar su resistencia cardio-respiratoria, puede reducir
el riesgo de enfermedad cardiovascular hasta en 60%18. Uno de los ejemplos para
considerar al sedentarismo como un factor de riesgo independiente de enfermedad
cardiovascular se ejemplifica en la figura 2, resultado de un estudio
longitudinal realizado en hombres que visitaban la clínica Cooper en Estados
Unidos. Estos resultados demostraron que el riesgo de morir por enfermedad
cardiovascular en personas con buena condición física pero que son obesas es
casi el mismo que en personas delgadas en buena condición física. Por otro
lado, ese riesgo es igualmente alto en personas sedentarias, sin importar si
son delgadas u obesas (entre 3 y 4 veces mayor riesgo, ver figura 2)19. Esto
significa que, a pesar de no lograr reducir el peso corporal al tratar a un
obeso, el que esa persona se ejercite en forma regular y óptima, hará que su
salud cardiovascular y metabólica mejoren (perder peso es una ganancia extra).
Actividad física y cáncer
Existe evidencia convincente de
que la actividad física regular disminuye el riesgo de cáncer de colon
(40-60%). Posiblemente reduzca además, el riesgo de cáncer de mama, próstata y
pulmón2. No se cuenta con suficiente evidencia sobre la relación entre cáncer y
la condición física de la persona. Parece ser que se requiere de ejercicio de
intensidad moderada a fuerte para lograr reducir el riesgo de cáncer. No se
tiene mucha información sobre el tipo de actividad física más efectivo y la
frecuencia y la duración mínimas de la actividad física necesaria para reducir
el riesgo de cáncer7.
Actividad física y diabetes tipo 2
La resistencia a la insulina y la
resultante hiperinsulinemia son los eventos primarios del desarrollo de
diabetes tipo 2. La actividad física regular disminuye el riesgo de padecer de
diabetes al mejorar la sensibilidad a la insulina, particularmente en personas
con sobrepeso o con historia familiar de diabetes. El riesgo de padecer
diabetes se reduce 6% por cada incremento de 500 kcal del gasto energético
semanal2. En personas que ya han desarrollado la enfermedad, la pérdida de peso
y el ajuste de la ingesta de calorías pueden evitar o pos-poner el uso de
medicamentos. En estos casos, la actividad física es un factor coadyuvante en
el tratamiento, pero no puede lograr esto por sí misma7.
Actividad física y depresión
La actividad física se asocia
positivamente a la salud mental y la calidad de vida. La depresión es un
síntoma común y será la segunda carga mundial de enfermedad para el 2020
(cuadro 1). La inactividad está asociada con aumento en el riesgo de depresión;
pero a la vez, se produce una disminución en los síntomas luego de iniciar un
programa de ejercicios, particularmente en los estados de depresión leve a
moderada. Después de controlar por otros factores (edad, sexo, influencias
psicosociales), varios estudios han mostrado un efecto independiente del
ejercicio sobre la depresión. La actividad física también reduce la ansiedad,
el efecto es casi inmediato y dura por lo menos dos horas después de haberlo
finalizado. Los efectos serán mayores después de 10 semanas de ejercicio,
particularmente si es rítmico y continuo. Los individuos que tienen niveles de
ansiedades mayores son los que más se benefician del ejercicio. 7
Actividad física y violencia
La actividad física disminuye la
delincuencia y reincidencia en población adolescente y adulta joven. Se ha
demostrado que la actividad física disminuye el consumo de drogas, tabaco y
alcohol y la frecuencia de comportamientos anti-sociales es esta población,
todo lo cual lleva a una reducción del potencial de actitudes violentas, tanto
dentro del hogar, como en la comunidad en general7.
¿Quién puede iniciar un programa de ejercicio regular de
inmediato?
Todo niño, niña, adolescente o
adulto aparentemente sano puede iniciar un programa de ejercicio de intensidad moderada
(ver definición más adelante) sin una evaluación médica detallada. Aún
pacientes con varios factores de riesgo comunes de enfermedad cardiovascular
pueden comenzar sin riesgo6.
¿Cuáles son las contraindicaciones para comenzar o continuar con
un programa de ejercicio?
•
Si se
presenta una enfermedad infecciosa aguda (gripe, diarrea, etc.), el paciente
debe esperar hasta que hayan pasado los síntomas agudos.
•
Mujeres en
el tercer trimestre del embarazo o durante un embarazo de alto riesgo.
•
Pacientes
con síntomas de enfermedad cardiovascular o metabólica (dolor en el pecho,
dificultad respiratoria con esfuerzos leves, mareo, edema en los tobillos,
palpitaciones, claudicación, soplo). Estos pacientes deben ser referidos para
una evaluación médica completa y podrán iniciar un programa de ejercicio hasta
que los síntomas sean controlados.
•
Si durante
la actividad física el paciente se siente mareado, con dolor de pecho,
sensación de asfixia o dificultad para respirar. Si alguien refiere cualquiera
de estos síntomas, debe dejar de hacer ejercicio de inmediato y ser referido
para una evaluación médica completa6.
¿Cuáles son los riesgos de iniciar un programa de ejercicios?
Los riesgos de tener algún problema con un programa de ejercicios
o un aumento de la actividad física diaria de intensidad moderada son mínimos.
La mayoría de sus pacientes podrá iniciar un programa de ejercicio o actividad
física sin ningún riesgo.
Las lesiones osteo-musculares es
el riesgo más común, pero son el resultado de un exceso de ejercicio o
actividad física en la mayoría de casos. Las lesiones se minimizan iniciando
despacio y progresando poco a poco, como se mostrará más adelante. Ha habido
algunos casos de muerte súbita causada por el ejercicio, pero son muy raros.
Casi todos han sido en personas que hacían una actividad de intensidad fuerte
(no moderada) y que tenían algún factor de riesgo cardiovascular no controlado.
El ejercicio no tiene ninguna relación con la aparición de artritis. Es más, el
ejercicio es recomendable como parte del tratamiento de pacientes artríticos
durante las fases no agudas de la enfermedad. En climas muy calurosos debe
prevenirse la deshidratación y, en personas muy activas, el sobre-entrenamiento
y la triada de la mujer atleta (anorexia, amenorrea y osteoporosis). Cuando se
presiona mucho a los niños con el deporte o alguna actividad que no les agrada,
puede producir antipatía por esas actividades en la vida adulta6.
La evaluación del riesgo de la
mayoría de los pacientes se puede hacer en forma rápida y eficaz sin exámenes
costosos ni complejos. Los beneficios de la actividad física son
significativamente mayores que los riesgos y todos ellos son prevenibles. La
actividad física de intensidad moderada es la que se relaciona con menor riesgo
de lesiones a la vez que proporciona beneficios para la salud cardiovascular y
metabólica similares a los proporcionados por actividades de mayor intensidad (figura
3)20. Es importante tomar en cuenta que el umbral de intensidad necesario para
mejorar la salud es menor que el umbral para mejorar la condición física
(figura 4)21. En otras palabras, pueden haber mejorías considerables en la
salud cardiovascular y metabólica incluso antes de lograr mejorar la condición
física. La mayoría de beneficios con ejercicio de moderada intensidad y larga
duración es similar al de ejercicio de alta intensidad y corta duración si el
costo energético total es similar. La diferencia es que, a diferencia del
ejercicio de intensidad moderada, el ejercicio de alta intensidad se asocia con
mayor riesgo de muerte súbita, de lesiones ortopédicas, y a una menor
adherencia de las personas al mismo.
REFERENCIAS
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