martes, 24 de agosto de 2010

COMPLICACIONES AGUDAS: (Federación Internacional de Diabetes)


















Al caer los niveles de glucosa en sangre, se provoca una respuesta contra reguladora en las personas con diabetes.

En personas con diabetes, las respuestas contra reguladoras normales son las siguientes:


Cuando el nivel de glucosa en sangre está en torno a los 75.6 mg/dl, la secreción de insulina endógena se suprime. Esto no sucede en la diabetes tipo 1 porque la insulina inyectada (exógena) no se puede suprimir.

En torno a un nivel de 66.7mg/dl aumenta la secreción de glucagón, liberando la glucosa almacenada. Esto va seguido de un aumento de la epinefrina, el cortisol y la hormona del crecimiento. La función de todas estas hormonas es intentar que aumente el nivel de glucosa en sangre.


En torno a un nivel de 55.8mg/dl aparecen los síntomas autonómicos (adrenérgicos):

Temblores en un 32%-78% de los casos

Palpitaciones en un 8%-62%

Sudoración en un 47%-84%

Ansiedad en un 10%-44%

Hambre voraz en un 39%-49%

Náuseas en un 5%-20%

Hormigueo, especialmente alrededor de los labios, en un 10%-39%.

En torno a los 45 mg/dl, el cerebro deja de recibir suficiente glucosa y se produce un trastorno cognitivo transitorio.

Esta falta de glucosa (glucopenia) en el cerebro se llama neuroglucopenia. La glucopenia prolongada puede producir lesiones cerebrales permanentes.

Las personas experimentan:

Dificultad de concentración (31%-75%)

Confusión (13%-53%)

Debilidad (28%-71%)

Mareos (16%-33%)

Cambios de visión (24%-60%)

Dolor de cabeza (24%-36%)

Cansancio (38%-46%).

Las personas experimentan una amplia variedad de síntomas según su nivel de glucosa en sangre.

La hipoglucemia, que literalmente significa “bajo azúcar en sangre”, puede surgir por muchas causas, y se puede producir a cualquier edad. Las formas más comunes de hipoglucemia moderada y grave se producen como complicación del tratamiento de la diabetes mediante insulina o medicación oral.


Los endocrinólogos suelen considerar los siguientes criterios (conocidos como la tríada de Whipple) como indicadores de que los síntomas de una persona se pueden atribuir a la hipoglucemia:

La presencia de síntomas que se sabe produce la hipoglucemia

La baja glucosa en el momento en que se producen los síntomas

La reversión o mejora de los síntomas cuando los niveles de glucosa se restablecen y vuelven a lo normal.

La definición es un nivel de 63 mg/dl. Sin embargo, con fines prácticos y educativos, normalmente hablamos de un punto límite por debajo de los 72mg/dl.


SINTOMAS DE HIPOGLUCEMIA

Los niveles bajos de glucosa en sangre, según su manifestación fisiológica, se clasifican como “leves”, “moderados” o “graves”.

Es importante definir, según su incidencia, unos objetivos de tratamiento realistas.


Deberíamos intentar prevenir todas las hipoglucemias graves. Sin embargo, es de esperar que se den algunas hipoglucemias de leves a moderadas, si tenemos en cuenta los tratamientos para la diabetes de que disponemos.


Si las personas con diabetes le dicen que nunca experimentan síntomas de hipoglucemia, esto podría indicar que sus niveles de glucosa en sangre están por encima del nivel diana o que no son conscientes de su hipoglucemia.

Si una persona no declara sufrir ninguna hipoglucemia, pregúntele con cuánta frecuencia tiene niveles por debajo de los 72mg/dl. Si las personas, tras los análisis, saben que sus niveles están por debajo de los 72mg/dl, probablemente no sean conscientes de cuándo están experimentando una hipoglucemia.


Hay muchas causas posibles de hipoglucemia. Los riesgos más obvios son:

Consumir insuficientes carbohidratos

Saltarse una comida o comer más tarde de la hora habitual

Administrarse dosis excesivas de insulina o medicamentos hipoglucemiantes.


La actividad física también podría provocar bajos niveles de glucosa en el momento de la actividad. Sin embargo, también es importante ser conscientes de que la hipoglucemia puede producirse muchas horas después de una actividad, generalmente unas 12 horas después, especialmente tras el ejercicio prolongado y/o intensivo.


Es importante que las personas se analicen con frecuencia tras hacer ejercicio y aprendan cómo ajustar su ingesta de alimentos y sus dosis de insulina en base a los resultados. El momento crucial para la ingesta de carbohidratos está dentro de las primeras dos horas que siguen a la práctica de un ejercicio.


Tras el ejercicio prolongado o intensivo, el hígado y el tejido muscular podrían ver mermados sus almacenes de glucosa. Llevará algún tiempo reponer estos almacenes; durante este tiempo la persona corre riesgo de hipoglucemia.

Las mujeres con diabetes tipo 1 durante el primer mes de embarazo (especialmente entre la 8ª y la 12ª semanas) suelen experimentar amplias variaciones de los niveles de glucosa en sangre, que incluyen frecuentes bajadas. Las mujeres que están en período de lactancia corren un riesgo especial. La seguridad es una principal preocupación; por ejemplo, deberían comer siempre antes de conducir, y deberían analizarse siempre antes de dar de comer o bañar al bebé.

Cómo tratar una hipoglucemia de leve a moderada.

Las medidas recomendadas son:

3/4 taza de jugo de fruta

150 ml de refresco azucarado

3 cucharadas de té de azúcar


Debería administrarse glucosa, especialmente en una forma de absorción rápida, es decir, en forma de azúcar solo, o disuelto en agua caliente.

En personas con hipoglucemia grave, cuando la confusión o pérdida de consciencia impide el autocontrol, es imperativo garantizar que sus vías respiratorias estén limpias antes de administrar ninguna forma de glucosa.


Normalmente, tras una hipoglucemia grave, las personas desarrollan un inquietante dolor de cabeza. Este dolor de cabeza no suele responder a los medicamentos analgésicos normales; una vez que se han estabilizado los niveles de glucosa en sangre, debería animarse a las personas a que duerman durante un par de horas.

Si los niveles de glucosa en sangre aumentan marcadamente tras el tratamiento, debería aconsejarse a las personas que no se inyecten insulina extra. De hecho, la insulina podría reducirse durante el día siguiente para evitar otro episodio.

El tratamiento debería ir seguido del aperitivo o la comida programados. Si la comida o aperitivo habitual no se va a comer en la próxima hora o más, debería picarse algo en forma de carbohidrato (15-20 g) y proteína.

En caso de hipoglucemia de leve a moderada, se suele administrar la siguiente dosis de medicación diabética o insulina. Sin embargo, esto debería evaluarse individualmente según las causas de hipoglucemia y la gravedad del episodio.


Tras un episodio grave, el medico probablemente omitirá o reducirá la siguiente dosis de insulina en una cantidad predeterminada, en torno al 20% durante 24 ó 48 horas, por ejemplo.

Aunque las causas del 50% de las hipoglucemias son desconocidas, se debería animar a las personas con diabetes a que intenten determinar la causa de la hipoglucemia y ajustar el tratamiento o su estilo de vida en función de dicha causa, para prevenir que vuelva a suceder en un futuro.

Para las personas que experimentan hipoglucemia con frecuencia, ciertas estrategias podrían ser de ayuda.

  • Los análogos de la insulina de acción prolongada, si están disponibles, son insulinas de acción prolongada sin el pico que caracteriza a la insulina de acción intermedia. Estas insulinas han demostrado en varios estudios que generan bastante menos hipoglucemia (especialmente hipoglucemia nocturna), con el mismo nivel de control glucémico, en comparación con la insulina basal (Garg 2004, Rosenstock 2005).
  • Cambiar el lugar de inyección podría servir de ayuda. Las personas no deberían inyectarse en una pierna que van a utilizar para hacer ejercicio; la insulina se absorberá más rápidamente. Esto también podría suceder inmediatamente después de un baño o una ducha caliente.
  • La profundidad de una inyección también influirá sobre la absorción de la insulina. Se debería aconsejar a los niños y los adultos delgados que utilicen agujas cortas para evitar la inyección intramuscular.

Podrían producirse niveles altos de glucosa en sangre a primera hora de la madrugada (entre las 2 y las 4) por un efecto de rebote ante la hipoglucemia nocturna.


Cuando la persona con diabetes que utiliza insulina presenta un nivel elevado de glucosa en ayunas, debería intentarse determinar la causa antes de cambiar el tratamiento.

Debería pedirse a la persona que analice su nivel de glucosa en sangre alrededor de las 3 de la madrugada.

Si se producen niveles altos de glucosa en sangre como resultado de bajadas a lo largo de la noche, deberían plantearse varias opciones de tratamiento.


Éstas son:

Reducir por la noche las dosis de insulina de acción intermedia

Pasar la insulina de acción intermedia de la hora de la cena a la hora de acostarse; esto retrasa el pico de acción de la insulina hasta más avanzada la mañana, coincidiendo con el aumento de glucosa que se produce al alba

Cambiar a un análogo de la insulina de acción prolongada, lo cual demuestra que reduce la hipoglucemia nocturna en alrededor de un 35%

Picar algo más antes de irse a la cama.

A fin de reducir el riesgo de aumento de peso, debería tenerse en cuenta, cuando se utilice esta última opción, el valor energético de lo que se consume.

Consumir alcohol en exceso puede ser una causa importante de hipoglucemia grave.

El alcohol aumenta el riesgo de hipoglucemia, especialmente a lo largo de la noche o por la mañana temprano.

El exceso de alcohol suele ir acompañado de ejercicio adicional, como salir por la noche a beber y bailar, y puede generar una hipoglucemia grave varias horas después de la salida. Es importante enseñar a las personas a comer la cantidad adecuada de carbohidratos antes de beber alcohol.


También tenemos que ser realistas y enseñar a los jóvenes sobre consumo seguro de alcohol. Las sugerencias para beber con seguridad son:

Beber zumo entre bebidas alcohólicas

Cenar tarde

Analizarse los niveles de glucosa en sangre antes de dormir o reducir la insulina antes de ir a la cama.

Reforzaremos la necesidad de llevar algún tipo de identificación. Cuando se bebe, una hipoglucemia se puede confundir con un estado de embriaguez, especialmente si el episodio es grave.

La hipoglucemia en personas mayores podría producir un aumento del riesgo de caída y debería evitarse.

En algunas situaciones, deberán aumentarse los niveles diana de glucosa en sangre y se deberá revisar la dieta.

Evite utilizar sulfonilureas de acción prolongada, que pueden generar una hipoglucemia profunda y prolongada que no respondería al tratamiento habitual.


Autoanálisis en sangre y en orina. Autocontrol.


Concepto de autocontrol y autoanálisis


Se puede definir el autocontrol como el conjunto de capacidades que incorpora aquellos conocimientos, aptitudes y sentimientos que conjuntados, armonizados y asimilados permite a las personas diabéticas alcanzar unos niveles de glucemia cerca de la normalidad, según sus propios recursos y posibilidades. El autoanálisis forma parte del autocontrol y se puede definir como aquel conjunto de técnicas que es preciso realizar para obtener información sobre la situación del control glucémico.

El autoanálisis de la glucemia tiene como finalidad que las personas con diabetes utilicen esos resultados para ajustar mejor el tratamiento, para identificar y tratar adecuadamente las descompensaciones hiper o hipoglucémicas y para facilitar su capacidad de decisión y resolución de problemas. El autocontrol y autoanálisis de la glucemia son componentes básicos del tratamiento de la Diabetes y son esenciales para la seguridad y calidad terapéuticas, así como para mejorar el pronóstico de la enfermedad. Si se utilizan de una manera razonable, pueden contribuir en la mejora de la calidad de vida de las personas diabéticas

Glucosuria

El autoanálisis de glucosa en orina (glucosuria) tiene reconocidas limitaciones. No permite distinguir entre hipoglucemia, normoglucemia o hiperglucemia moderada, ya que el nivel a partir del cual la glucosa pasa de la sangre a la orina suele oscilar alrededor de los 180 mg/dl de glucemia. Este dintel renal aumenta con la edad y en presencia de insuficiencia renal, disminuyendo en los niños y durante el embarazo. Además, los resultados pueden variar según la ingesta de líquidos y el volumen de orina, así como en relación con la ingesta de vitamina C o de L-dopa, facilitando resultados negativos cuando en realidad la glucosuria puede ser positiva. Desde un punto de vista técnico las tiras reactivas para glucosuria permiten una cuantificación bastante precisa de la glucosuria (entre 0 y 50 g/l). En las demás tiras el resultado suele expresarse en forma de cruces (de - a +++), siempre en comparación con una escala de colores que acompaña a los distintos envases y marcas comerciales.

En la práctica, la tira de glucosuria se moja en la orina. Es necesario que se trate de orina reciente y para ello se aconseja utilizar el método de la doble micción. Este método consiste en vaciar la vejiga de orina (puede contener glucosa de algunas horas antes y que no se corresponda con la glucemia del momento actual), beber un vaso de agua y determinar la glucosuria unos minutos después. De ésta manera la glucosuria sí suele guardar relación con el nivel de glucemia.

Material de autoanálisis


Durante los últimos años se han desarrollado y homologado nuevas tecnologías para el análisis de la glucemia que, sin lugar a dudas, aportan nuevas soluciones de interés práctico y técnico. Esta ampliación de la oferta comercial ha popularizado el autoanálisis y casi ha convertido en indispensable para las personas con diabetes el disponer de un medidor instrumental de glucemia. Además de las tiras reactivas para sangre y orina, el material de autoanálisis utilizado en el control de la DM incluye los dispositivos de auto punción con sus correspondientes lancetas y los distintos medidores de glucemia capilar.

Recomendaciones para la utilización del autoanálisis en la práctica diaria.


Los pacientes diabéticos en tratamiento intensificado con 3 ó 4 dosis de insulina diarias, deberían realizar entre 4 y 7 determinaciones al día de glucemia capilar. En las personas diabéticas tratadas con dos dosis de insulina, los controles de glucemia capilar pueden ser menos frecuentes y las recomendaciones oscilan entre 2 y 4 determinaciones diarias. Es importante tener en cuenta que en personas con diabetes en los que los objetivos de control son menos estrictos, pautas con una o dos dosis de insulina pueden ser suficientes y, por lo tanto, en estos casos 1 ó 2 controles diarios de glucemia capilar acostumbran a ser la norma. Contrariamente, en personas tratadas con bomba de insulina o bien en diabéticos que practican actividades deportivas intensas, así como en presencia de estados febriles y otras situaciones de estrés metabólico para el organismo, el número de controles de glucemia capilar debe incrementarse.

En general, se acepta que la utilización de tiras reactivas para el control en sangre capilar es necesaria en las personas diabéticas tratadas con insulina, deseable en todos aquellos pacientes que utilizan fármacos hipoglucemiantes, así como en todas aquellas situaciones en las que no se alcancen los objetivos de control glucémico pactados. Las normas de utilización consensuadas suelen hacer referencia a pacientes con control glucémico estable, aunque se acepta que en caso de inestabilidad glucémica el criterio médico es prioritario en la decisión de prescribir el número y el momento de los controles.

En consecuencia, se puede resumir que la frecuencia de autoanálisis estará en función del tipo de diabetes, de la situación clínica del paciente, de la pauta terapéutica utilizada y de los objetivos de control marcados.

Autoanálisis para la DM2.

- Anotar los resultados con fecha y hora

- Diferentes pautas de autoanálisis según las necesidades:

· glucosuria posprandial de 1-7 veces por semana, si los controles son siempre negativos y se cumplen los objetivos de control.

· Glucemia capilar 1-4 veces al día, según necesidades si empeora el control glucémico o se utiliza terapia con insulina.

· Glucemia capilar de 4-8 veces al día en caso de enfermedad intercurrente, cambio de estilo de vida, gestación.

- Realizar también autoanálisis postprandiales (1-2 horas después de las comidas)
- Realizar autoanálisis para controlar los cambios en la ingesta y ejercicio físico
- Realizar autoanálisis de glucosuria cuando no sea posible el autoanálisis en sangre, o bien el paciente no lo acepte.

- Proporcionar información adecuada y revisar periódicamente la técnica del autoanálisis.

Medidores de glucemia capilar


Aunque la oferta comercial es variada, es aconsejable valorar las características de la persona que utilizará el medidor (edad, tipo de tratamiento, actividad, nivel socio-cultural...), así como sus posibles deficiencias (temblor senil, visión disminuida, perfusión sanguínea periférica reducida...) y adaptar la elección o recomendación a las peculiaridades de cada persona en concreto. El acierto en la elección del sistema de medición (medidor y tira reactiva) puede colaborar en mejorar la precisión del autoanálisis y de los resultados. En consecuencia, puede facilitar los objetivos de control deseados y contribuir en el éxito terapéutico, siempre y cuando esos resultados se utilicen para identificar situaciones de riesgo, tomar decisiones y adaptar el plan terapéutico a los niveles de glucemia obtenidos. En definitiva, siempre que el autoanálisis se practique como autocontrol y colabore en la autogestión de la enfermedad.

Finalmente, hay que destacar que es conveniente verificar la técnica del autoanálisis y el buen funcionamiento del medidor de glucemia al menos una vez al año, y siempre que los resultados no mantengan una buena correlación con los niveles de hemoglobina glucosilada (HbA1c) facilitados en los análisis de sangre realizados por su laboratorio habitual.

INSULINA



INSULINA:
La insulina es una hormona secretada por las células beta de los islotes de Langerhans.
Al circular la sangre a través del páncreas, las células beta “leen” el nivel de glucosa y secretan la cantidad apropiada de insulina.

En personas sin diabetes, la respuesta insulínica fisiológica normal se caracteriza por un nivel bajo y constante de insulina basal, que aumenta ligeramente a lo largo de la noche para suprimir la producción de glucosa en el hígado, y que se dispara (bolus) con el aumento de glucosa u otros nutrientes después de comer.

Estas subidas son proporcionales al tamaño y composición de cada comida. Normalmente, las subidas de insulina tienen su pico a los 20 ó 30 minutos de haber comido, y la insulina circulante vuelve a niveles basales tras 2 horas.

La insulina es fundamental para vivir y tiene muchas funciones diferentes:
1. A nivel celular, la insulina se une a los receptores de la superficie de la célula. Esto causa una reacción que permite que la glucosa penetre en la célula.
2. La insulina también hace descender la glucosa al suprimir la producción. de la misma en el hígado. Para esto sólo se necesita una pequeña cantidad de insulina, como la de la insulina basal. Cuando hay más insulina disponible, se estimula la absorción de glucosa a nivel periférico (tejido adiposo y músculos).
3. La insulina regula la conversión de la glucosa en triglicéridos y la descomposición de los triglicéridos en ácidos grasos en las células adiposas. Una cantidad adecuada de insulina hará que la glucosa se almacene en forma de triglicéridos en las células adiposas. Cuando caen los niveles de insulina, los triglicéridos se descomponen.
4. La insulina inhibe la enzima lipasa, que descompone la grasa almacenada en ácidos grasos y glicerol.
Cuando los niveles de glucosa en sangre son normales, la insulina ayuda a las enzimas de las células del músculo a mantener la masa muscular promoviendo la absorción de aminoácidos y previniendo la descomposición de las proteínas.

Las personas con diabetes tipo 1 necesitan insulina para sobrevivir; no se pueden controlar mediante agentes orales.
Hay algunas pocas pruebas que sugieren que es seguro el uso de metformina durante el primer mes de gestación.
Sin embargo, no hay pruebas al respecto de otros agentes hipoglucemiantes orales. Por lo tanto, el uso de agentes orales no está recomendado durante el embarazo. Lo ideal sería que las mujeres con diabetes tipo 2 que utilizan medicamentos hipoglucemiantes orales cambien a un tratamiento con insulina antes de quedarse embarazadas. Los medicamentos hipoglucemiantes no deberían recomendarse hasta después del parto y tras terminar con la lactancia.

Las personas con diabetes tipo 2 podrían necesitar un tratamiento temporal con insulina durante períodos en los que sus niveles de glucosa en sangre se mantengan altos, como en un evento quirúrgico o enfermedad.
Hay varios tipos distintos de insulina en el mercado. su acción difiere en cuanto a su inicio, pico y duración.
Debido a su corta duración, las insulinas de acción corta o rápida se suelen utilizar para imitar la subida o bolus de insulina observada en una persona sin diabetes tras la ingesta de comida.

Debido a su duración más larga, las insulinas de acción intermedia o prolongada se utilizan para aportar la cobertura de la insulina basal.
Es importante destacar que los tiempos de acción mostrados en esta tabla son aproximados, y que diferirán de un individuo a otro. También serán distintos en un mismo individuo según el día.

Factores que influyen sobre la absorción y, por lo tanto, sobre el tiempo de acción de la insulina. Por ejemplo, en la presencia de lipohipertrofia (acumulación anormal de grasa bajo la piel en áreas de inyección repetida), la cantidad de insulina absorbida podría verse reducida hasta en un 25%.

Se sabe que la inyección de grandes volúmenes de insulina influye sobre la absorción de insulina al prolongar o retrasar el efecto pico de la insulina (a veces, si una persona utiliza una dosis de más de 50 unidades, y los niveles de glucosa en sangre no están dentro del intervalo esperado, puede ser beneficioso repartir la dosis en dos inyecciones).
La insulina podría absorberse a un ritmo más rápido o más lento en algunos lugares que en otros, aunque esto podría no ser así en el caso de los análogos de la insulina.
Ejercitar el área de inyección podría hacer que la insulina se absorba más rápidamente debido a un aumento de flujo sanguíneo en el miembro que se ejercita.
A temperaturas más altas, o cuando el área se ha calentado, por ejemplo, frotándola, la insulina podría absorberse más rápidamente.

El tipo de insulina también influirá sobre la absorción. En general, los análogos de la insulina tienen menos variabilidad que las insulinas convencionales. Sin embargo, la absorción de la insulina NPH es altamente variable, especialmente en caso de re suspensión incompleta de la insulina.
Si hay un análogo de la insulina de acción prolongada, se puede utilizar para reemplazar la de acción intermedia en un régimen basal/bolus. Los beneficios de este enfoque son que no hay picos y que aporta una cantidad constante de insulina basal durante las 24 horas.
También reduce el número de inyecciones. Sin embargo, deberíamos destacar que, en algunas personas, es necesario administrar análogos de la insulina de acción prolongada dos veces al día para aportar la cobertura insulínica adecuada durante las 24 horas.

Jamás la utilización de la insulina se da como castigo por no haber seguido las recomendaciones, simplemente el páncreas ha dejado de trabajar y producir insulina y por eso habrá que aplicarla externamente.

La insulina debería inyectarse en el tejido subcutáneo. En algunas personas que están muy delgadas, esto podría suponer un problema. Se puede formar un bolsillo en el que inyectar la insulina pellizcando unos dos o tres centímetros de piel y separándola del músculo.

La insulina a temperatura ambiente se nota menos que la insulina fría recién sacada del refrigerador.
Según la longitud de la aguja, debería insertarse en un ángulo de entre 45o y 90º. Si se inserta en un ángulo inferior a 45o, no se absorberá igual y podría causar irritación en la zona (si se inyecta por vía intradérmica en vez de subcutánea).
La mayoría de las agujas son de 12mm de longitud. Una persona delgada debería inyectarse a 45o para evitar inyectarse en el músculo. Las inyecciones intramusculares serían más dolorosas y, debido a que el flujo sanguíneo es mayor en el músculo, se absorbería más rápidamente. Sin embargo, en algunos países, se encuentran agujas más cortas, de 8mm ó 6mm. Cuando utilicemos una aguja más corta, deberíamos insertarla a 90o.

Cuando nos inyectamos en casa, no nos frotaremos con un algodón y alcohol como parte de la rutina. Sin embargo, si la persona vive o trabaja en un entorno poco higiénico, el área debería lavarse. Si se utiliza, el alcohol debería secarse antes de inyectar.

Las jeringas y agujas suelen ser desechables. Todo el aparato debería tirarse tras un solo uso. Sin embargo, por conveniencia, disponibilidad y costes, a menudo las jeringas se reutilizan. En estos casos, debería insistirse categóricamente en que sólo una persona use la aguja.

Si las personas tienen deficiencias visuales, cargar una jeringa que tenga grandes marcas (cada 5 ó 10 unidades) puede ayudar en la exactitud de carga.
Las plumas son muy convenientes y fáciles de usar, y reducen los errores de dosis. Sin embargo, algunos pacientes de avanzada edad podrían encontrar difícil cargar un nuevo cartucho en la pluma. Esto se puede remediar utilizando plumas pre cargadas y desechables.

Es importante el tiempo de las insulinas de acción más corta en relación a una comida a fin de maximizar el efecto de la insulina.
La insulina soluble lleva tiempo en ser absorbida. Por lo tanto, debería inyectarse 30 minutos antes de las comidas.
La insulina de acción rápida se absorbe rápidamente, de modo que debería inyectarse no más de 15 minutos antes de comer. Lo ideal sería inyectarla inmediatamente antes de comer.

En algunos casos, como cuando las personas no están seguras de la cantidad que van a comer (como es el caso de los niños pequeños), se puede inyectar insulina de acción rápida después de comer. De este modo, las dosis de insulina se pueden ajustar para cubrir apropiadamente la cantidad consumida.

La insulina de acción intermedia o prolongada se puede tomar a cualquier hora y no necesita tomarse en función de una comida.
Todos los viales o cartuchos de insulina llevan su fecha de caducidad impresa. La fecha de caducidad indica antes de qué día se puede utilizar un vial o cartucho sin abrir.
Una vez que el vial o cartucho está abierto, debería tirarse tras un mes, incluso si queda algo de insulina, ya que la potencia de la insulina se pierde con el paso del tiempo.

La potencia de la insulina también se ve afectada por el frío y el calor. Por lo tanto, la insulina no debería congelarse ni almacenarse bajo la luz directa ni en áreas calientes.

Cualquiera que utilice un tratamiento con insulina puede sufrir una hipoglucemia; sin embargo, hay más probabilidades de que esto ocurra si la persona tiene diabetes tipo 1, especialmente si ha perdido su capacidad de respuesta contra reguladora.
La insulina hace que disminuya la descomposición de las grasas e incrementa la formación de las mismas. Por lo tanto, suele haber un aumento de peso asociado al comienzo o intensificación del tratamiento con insulina. También va asociado a las dosis excesivas de insulina. Por lo tanto, todos los pacientes que inicien un tratamiento con insulina deberían ser revisados por un dietista para minimizar el aumento de peso excesivo o inapropiado.

La lipohipertrofia es una acumulación anormal de grasas bajo la piel, que se puede producir en áreas de inyección repetida de insulina. Es un efecto secundario frecuente que se puede minimizar pidiendo a las persona que vayan rotando los lugares de inyección de la insulina.
La lipoatrofia se produce debido a la pérdida de grasa subcutánea como resultado de la inyección repetida. Es raro que se produzca si se utiliza insulina humana. Otros efectos secundarios poco frecuentes son el edema insulínico y la alergia a la insulina. El edema insulínico se asocia al comienzo o intensificación del tratamiento con insulina en pacientes con mucho sobrepeso, que han tenido períodos extensos de mal control o que se han estado administrado mucha menos insulina de la necesaria.

La reacción alérgica suele tomar forma de inflamación y enrojecimiento local, pero podría ser una reacción sistémica. Podría deberse ya sea a los conservantes o a la propia insulina.

TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO DE LA DIABETES: (Federación Internacional de Diabetes)

HIPOGLUCEMIANTES:
En la Diabetes tipo 2 el tratamiento para reducir los niveles de glucosa en sangre se denominan hipoglucemiantes, los hay orales además de la insulina que es inyectada.

En primer lugar, el tratamiento con medicamentos hipoglucemiantes deberá reducir los síntomas de hiperglucemia.

El tratamiento debería planificarse de modo que se minimicen sus efectos adversos, como la hipoglucemia.

Deberá mejorar la calidad de vida y el bienestar siempre que sea posible, o al menos mantenerlos.

En segundo lugar, el tratamiento debería conseguir los mejores niveles posibles de glucosa en sangre, a fin de prevenir o retrasar el desarrollo de complicaciones como:
• Enfermedad cardiovascular y derrame cerebral (enfermedad cerebro vascular)
• Lesiones visuales (retinopatía)
• Enfermedad renal (nefropatía)
• Lesiones nerviosas (neuropatía)
• Enfermedad vascular periférica.

En la mayoría de personas que evolucionan hasta desarrollar diabetes tipo 2, la creciente resistencia a la insulina genera un aumento de los niveles de glucosa. Los niveles de insulina circulante aumentan en respuesta a la creciente resistencia a la insulina, en un intento del organismo de ajustarse. Con el paso del tiempo, la resistencia a la insulina aumenta y la secreción de insulina sigue incrementando en un intento de prevenir niveles anormales de glucosa en ayunas.

Alteración de la tolerancia a la glucosa (ATG):llega un punto en el que, debido a la disfunción precoz de las células beta o a una limitación natural de la capacidad de las células beta, se va produciendo cada vez menos insulina. Aunque podría ser que los niveles de glucosa en sangre sigan siendo normales, se harían anormales tras las comidas.

La resistencia a la insulina significa que las células ya no responden bien a la insulina disponible; esto podría suceder por varias razones, como obesidad, envejecimiento, herencia genética, origen étnico, etc.
Al aumentar la resistencia a la insulina, el páncreas intenta compensar aumentando su producción. Tras un período de tiempo, el páncreas podría no ser ya capaz de soportar los excesivos niveles de glucosa y, como resultado, las células pancreáticas comenzarían a fallar. Esto hace que disminuya la secreción de insulina.

La combinación de resistencia a la insulina y el fallo de las células beta genera el desarrollo de diabetes tipo 2.
Los medicamentos hipoglucemiantes se pueden dividir en cinco grupos, según su modo de acción:
• Secretagogos de la insulina – estimulan la producción de insulina en el páncreas. Este grupo se divide en:
- Sulfonilureas: liberan más insulina, independientemente del tiempo o el nivel de glucosa
- Meglitinidas: liberan más insulina, posiblemente en relación al nivel de glucosa en sangre.
• Los que reducen la producción de la glucosa en el hígado: las biguanidas son el principal grupo, aunque las tiazolidinedionas (TZD) actúan ligeramente a nivel hepático.
• Los que disminuyen la resistencia a la insulina en el tejido periférico: principalmente las tiazolidinedionas, pero las biguanidas actúan de modo similar hasta cierto punto.
• Los que ralentizan la absorción de los azúcares complejos (inhibidores de la alfa-glucosidasas) y que, por lo tanto, ralentizan el aumento de glucosa.
• GLP-1 (incretinas) – aumentan la respuesta de las células beta ante los niveles de glucosa circulante.

Es importante tener en cuenta a la hora de decidir utilizar un medicamento oral que, si una persona con diabetes tiene la HbA1c al 10%, y su estilo de vida sigue siendo el mismo, no se puede esperar que un sólo medicamento por vía oral lleve los niveles de glucosa en sangre al intervalo diana, y se necesita un tratamiento combinado.

También es importante tener en cuenta los costes de los distintos medicamentos, ya que pueden variar enormemente.

Hay muchas razones por las que las personas no se toman la medicación prescrita.
Es indispensable que el paciente pueda acordarse de tomar su medicamento.
Dependiendo del medicamento que tome, deberá conocer cuales son los efectos secundarios del mismo, así como sus contraindicaciones, tiene que consultar esto con su médico.